"La ciencia admite una posibilidad de error del 0,01% en la prueba de ADN que hay que tener en cuenta"

Luis Fernando Niño

vitoria. Sus cuatro décadas de experiencia en la judicatura le permiten conocer y reconocer que existe una cierta tendencia de jueces y magistrados a plegarse al dictamen de los médicos forenses. "En realidad los jueces deben considerar los datos que se les dan desde la ciencia médico forense o legal y parangonarlo con otros elementos de juicio que se le presentan. No pueden dar prevalencia absoluta a una prueba. Pero los jueces suelen delegar esa certidumbre y doblegarse ante al dictamen que indica el médico forense", reconoce el juez de lo criminal y profesor en Buenos Aires, Luis Fernando Niño.

La aplicación de los datos genéticos en la medicina forense. ¿Es como en las películas?
No siempre. A veces, las películas exageran determinados detalles y otras veces pasan por alto ciertas barreras que oponen el sistema de garantías a las investigaciones. No todas las pruebas son admisibles sobre todo si rebasan determinados límites, por ejemplo, de la intimidad de las personas, la confidencialidad. Así, en bastantes ocasiones difiere mucho lo que se ve en las series y lo que ocurre en una investigación real.

¿De una gota de saliva se pueden obtener pruebas tan contundentes como las que se nos presentan?
Sí. En todos los tejidos orgánicos y tumores el hecho de que se pueda manejar el ADN conduce, según el estado actual de la ciencia, a tener un 99,9% de incertidumbre o certeza respecto a la paternidad de este tumor o tejido de una persona determinada. Pero, de vez en cuando, no deja de sorprender -y lo digo por conocimiento de causa, como juez que soy- que, en ocasiones, aunque todas las pruebas aparezcan inclinándose hacia la imputación a una determinada persona suele ocurrir que de repente aparece la prueba del ADN y da un resultado inverso y se inclina por la culpabilidad de otro.

Cedió al 0,01% de error del ADN.
Se trataba de un abuso sexual a un menor de edad. Estaban implicados un padre y un hijo. Todas las pruebas testimoniales inculpaban al hijo. Sin embargo, cuando se hicieron las pruebas de ADN a todos, inclusive al padre del adolescente que estaba en otro ámbito, el ADN dio como resultado positivo que era el padre. Mis colegas lo condenaron por unanimidad. Yo reconocí que si el estado natural determinaba esto yo lo compruebo, pero si tengo una cantidad de pruebas que me están dando una cuasi verosimilitud e incertidumbre de la culpabilidad de otra persona, tengo que tener en cuenta ese 0,01% que la ciencia admite como posibilidad de error. Absolví al padre en función del principio que favorece al reo ante la mínima duda.

Se nos presentan los resultados como infalibles. ¿Lo son?
Con respecto a las pruebas de ADN, hoy por hoy, la ciencia médico forense nos habla de un 99,9% de certeza. Dejan siempre la posibilidad de un error reducido a la mínima expresión. Pero cuando de pronto todas las pruebas son contundentes en un sentido y aparecen las pruebas del ADN no es algo irreal, ocurre en la práctica judicial. Y entonces debemos ceder a ese 0,01%. Pero, por supuesto, la mayor parte de los jueces y magistrados cuando se encuentran con una prueba de ADN positiva es muy difícil que consideren que prevalece el 0,01%.

¿El uso del test genético es al libre albedrío policial?
Siempre tiene que haber una orden judicial que avale su utilización. A veces se flexibiliza en la práctica, pero debe existir una orden judicial. Otra cosa son los casos dilemáticos donde una persona, un imputado, arroja él mismo un esputo que se pueda recoger y analizar. Eso sería otra cosa, ya no se estaría invadiendo el ámbito de lo privado, de la intimidad. Se recogería algo que voluntariamente abandonó.

Una vez conseguidos los perfiles genéticos personales. ¿Bajo qué condiciones podrán ser usados por la Policía? ¿Quién pondrá límites?
Existen diferentes normativas a niveles nacionales e internacionales. En general se establece que las pruebas deben ser destruidas una vez que no son necesarias, pero siempre se deja a salvo que el interés público pueda determinar la conservación de las pruebas una vez terminadas las actuaciones policiales. Todo banco de datos, no solamente los genéticos, son muy útiles para la Policía. Pero también es cierto que en la medida que determinan un cierto perfil, que igual podría llegar a estigmatizar a una persona de por vida, tenemos que ser refractarios a la conservación ad eternum de datos. Así pensamos quienes consideramos que también hay que tener en cuenta los derechos y deberes individuales. Hay que ser armónicos y equilibrados entre las exigencias de la seguridad y la libertad de los individuos.